¡Eternamente tuya!

No hay otra…

Cada rincón de mi cuerpo
te anhela,
enamorado.

Las palabras
pueden guardar silencio,
pero tú
permaneces grabada
en mi alma.

Hasta mis poros
se ruborizan,
porque nacieron…
para ti.

Mi cuerpo y mi espíritu,
serenos,
jamás se equivocan.
La verdad
respira solamente pureza.

Mis labios
sueñan con besar
tus oídos,
tu rostro
y cada parte de ti.

Todo mi ser
te busca,
te abraza,
en la más profunda intimidad.

Tal como
el día quince,
cuando el cielo y la tierra
dieron testimonio.

Gracias
por habernos reencontrado.

El pasado ya sabía
que el destino deseaba
encontrarse con el presente…

…esta vez,
para la eternidad.

Charlton G. Marcos
16 de septiembre de 2025

papPapiamentu